La Leyenda de Carlsson

Es por todos conocida la vida casi legendaria de Leif Larsen, el famoso pescador de Monte Hermoso.

Pues yo voy a contaros una bellísima leyenda que los pescadores locales me han relatado.

Esta historia es acerca de los sucesos que llevaron a Juan Carlos Malasangre, quien se hacía llamar "Carlsson", a formar parte del folcklore local.

El Martes 13 de Junio de 1995 amaneció de día, a lo lejos, como una acuarela difusa de Jean Paul Pierre Ludovic, las nubes teñían el cielo de un rojo rojizo, Juan Carlos terminó de revisar las redes en las cuales encontró un abadejo decapitado, "mal presagio" se dijo, pero prosiguió con sus tareas habituales, o mejor dicho, con el duro ritual del pescador, contar los "Maromos", estirar las "Chanclas", chupar el "Carbonete", y todo lo que hace falta para que su barco pueda zarpar y perderse en el horizonte en busca del pescado de cada día.

Promediando la tarde, el astro rey castigaba el curtido rostro de Juanca, o "Carlsson", como exigía ser llamado, las moscas escudriñaban los pliegues de su piel, las comisuras de los labios, los ojos desorbitados, y es que Juan Carlos dormía con los ojos abiertos, pero enderrepente, el sedal que ataba a su tetilla izquierda para detectar el pique, comenzó a moverse, primero suavemente, con un movimiento circular alrededor del bote, luego un poco mas fuerte, un poquito mas duro, mas duro, mas duro!!!! hasta que Juan tuvo que quitarlo de su pezón, ya que le estaba haciendo doler.

El pique era inconfundible, una Brótola Santiagueña, de aproximadamente 77 kilos había mordido el anzuelo encarnado con salchichón primavera, su tamaño era tan descomunal y la pereza de Malasangre era tal, que decidió no subirla al bote, y la ató como Antony Quinn a su pez en "El Viejo y el Mar", sólo que en vez de regresar contento y cantando a viva voz, a Juan Carlos lo atacó una patota de tiburones enfurecidos que luego de devorarse la brótola, comenzaron a arrancar a jirones los pedazos del barco.

El final se hizo inminente, los tiburones saltaban alrededor de los restos del "María Concha IV", sacaban sus cabezas del agua y mirando fijamente a Juan Carlos, le rugían mostrando sus blancos dientes y las babas colgantes.

Sabiendo que poco tiempo le quedaba, Juanete recurrió a lo que recurren los marineros ante una situación similar, sacó la gaviota enjaulada para emergencias, tomó un papel para emergencias y escribió algo con el bolígrafo de emergencias, habiendo terminado, la hizo un rollito y se lo puso en el pico al ave para que regrese a casa con su mensaje.

Finalmente, tomó el motor Evinrude de 250 Burros Empacados de fuerza, lo arrancó de su bote, se clavó las hélices en el pecho y se autotrituró, antes de verse devorado por aquellas hostiles bestias salvajes.

Hoy en día, la familia Malasangre posee un negocio en el cual se venden todo tipo de productos del mar, gaviotas en su saliva, caracolas marinas, sardinas pardas, paté de camarón calvo y su especialidad, merluza triturada, en cuya etiqueta estampada, se puede ver la brillante sonrisa de Juan Carlos, o "Carlsson", como le gustaba que lo llamaran.

Conmovedor ¿no?, acá pueden ver, el mensaje que le mandó a Susana, su mujer...

Carlsson el pescador orgulloso

Responsable Manu Hora jueves, 26 de enero de 2006 Categoria Historia del Mundo espermalink link

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